jueves, 16 de octubre de 2014

¿Por qué no volviste?


 Hilda Inés Pardo



¿Qué te mostró la noche, en sus primeros sorbos, que te obligó a recluirte en el silencio?
Seguro le viste los pies de monstruo en tu camino de regreso o se quitó la máscara de invisible demonio para reír en tu cara lavada. Tal vez, con sus uñas afiladas de misterio y honduras, abrió la alta puerta del infinito. Adivinaste que la eternidad se parece al vacío del cielo nocturno.

O tal vez, sus secuaces, vestidos de ladrones, soltaron un ejército de sombras a tu espalda y te acompañaron hasta el medio día que borra las dudas.
Es posible que el llanto de las calles cerradas con luz mortecina te tocaran las sensibles cuerdas del corazón.
Porque te llamó la tierra vestida de asfalto y te asaltó la soledad, extendida en mínimas faldas ¿se te movió el piso húmedo o tus gatos aparecieron en los tejados ajenos?

De pronto en la esquina doblada iba tu casa caminando al futuro, con la puerta cerrada y las llaves perdidas. 

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